jueves, 12 de junio de 2014

SABIDURÍA CHEROQUI PARA ARMONIZAR TU VIDA


Ya hace tiempo que siento crecer en mí el amor por lo indígena: una especie de lazo ​con América que se ha extendido hacia mi vida personal y relaciones con aquellas tierras de fuerza y belleza exuberante. Dhyani Ywahoo, la portadora de enseñanzas del pueblo Cheroqui para este nuevo tiempo y su libro: “Voces de Nuestros Antepasados” llegaron a mis manos y se quedaron en ellas por su belleza… y cómo me hacían sentir. No me pareció en sí nada nuevo, era sencillo, mensajes universales y también historias que con el tiempo no podía recordar pero que habían dejado un poso de confianza, en que hay vías, nuevos caminos a transitar hacia mayor armonía en nuestra vida. Más adelante, acompañando a mi hijo en el hospital volví a leerlo… Me quedé con el “Canto del Corazón”… Unos años después alguien me volvió a hablar sobre Dhyani, decía que en verdad estaba iluminada porque verdaderamente alumbraba con su cuerpo una habitación a oscuras. Vuelvo a leerlo y llega a mí una invitación para realizar un taller en un lugar natural.Los Hermanos del Norte, como los llamaba el sacerdote maya Omrael Norbert Muigg, mentor de mi preparación como Ser Puente en Guatemala, confirmó lo que ya sentía reforzando el vínculo con ellos a través de mi iniciación espiritual.Así como en Guatemala todavía queda resentimiento hacia el hombre blanco y dolor nacido en la conquista española y agravado por actos posteriores, el pueblo Tsalagi ya puede hablar de su historia sin culpabilizar a nadie en concreto. Ellos lo ven como una etapa en la que la mente de los hombres estaba oscurecida. Es momento de extender bien amplio El Sendero de la Belleza acercarlo hacia todos los corazones.

Las enseñanzas del Pueblo Tsalagi (cheroqui) se están transmitiendo con la esperanza de traer paz y
relaciones armoniosas a todos los seres. Tras haberlas mantenido en secreto durante generaciones (miles de años) deciden compartirlas a fin de que sus hijos tengan agua para beber y una tierra en la que caminar.

¿Su esencia? El deseo de fortalecer las relaciones de los individuos con sus familias, comunidades, naciones y con la tierra, nuestra Tierra. No se trata de que nadie se convierta en un indio. Invitan a que las gentes vivan en armonía con sus semejantes y respeten las enseñanzas de sus familias de origen. De este modo, todos contribuimos a exteriorizar una imagen de paz.


Son enseñanzas de nivel elemental, adecuadas para personas de cualquier religión y nacionalidad comprometidas con la búsqueda de la paz y las relaciones armoniosas. Las enseñanzas más profundas no pueden transmitirse a pueblos no nativos. Démonos cuenta de que el indígena tiene una percepción de la naturaleza a la que no podemos acceder desde la nuestra y se relaciona con ella desde un amor profundo y sentido de forma natural. Los rituales, ceremonias y prácticas más profundas del pueblo nativo, como la pipa, o la cabaña del sudor, son destinadas al pueblo nativo y cualquier intento de imitarlas supone tanto un peligro como una falta de respeto. Constituyen los misterios más profundos de estos pueblos y son tan sagrados como pueda serlo la misa para los católicos.

Estas enseñanzas se transmiten por los maestros a los niños, entre ellos, Dhyani que fue la elegida para preservar el linaje. Lo hacen en forma oral y a través de diagramas dibujados en la tierra y mediante la disposición de elementos naturales como piedras y formas geométricas.

El canto, las danzas y el batir de tambores son parte importante de la enseñanza, pues equilibran los hemisferios cerebrales y esto ayuda a percibir el mensaje de una forma completa.

Ellos quieren infundir en todos los corazones una inmensa alegría por disfrutar el don de la vida, de poseer amigos, familia, compañeros de trabajo, una comunidad en la que vivir y aprender y tener en esta época la oportunidad de renovar el Aro Sagrado de la vida en este planeta.

El fundamento de esta enseñanza consiste en impregnar cada momento con los tres principios fundamentales: intención, compasión y recto obrar. Estos tres principios y sus relaciones con los individuos, las familias, las naciones y el universo son conceptos fundamentales de la noción Tsalagi del mundo e impregnan todos los aspectos de la enseñanza. A menudo se refieren a ellos como los Fuegos Primigenios del cielo o como los “tres fuegos sagrados” de la voluntad, el amor y la inteligencia activa. También son conocidos como: la llama trina.

En la noción Tsalagi del mundo, vida y muerte, manifestación y esencia, se encuentran en el interior del círculo, formando espirales que se expanden en todas las direcciones. La enseñanza expresa esta expansión en espiral: una misma historia puede entenderse de forma diferente a medida que exploramos regiones más amplias de nuestras mentes.

También el tiempo y la historia danzan a lo largo de la espiral. Pautas del pasado lanzan su eco hacia el presente y resuenan en el futuro. Su sistema del cómputo del tiempo, el mismo que que usaban los mayas, representa esta espiral como una serie de ruedas de energía y consciencia entrelazadas que se mueven al unísono, siguiendo ciclos regulares.

En los momentos del ciclo de mayor oscuridad de la conciencia, aparecen maestros, reencarnaciones de espíritus puros que vienen a reavivar el fuego de las relaciones justas entre todos los hombres.

Existen numerosas similitudes entre la noción Tsalagi del mundo y las que sostienen el Budismo, el cristianismo o el judaísmo. Todos los pueblos y todas las religiones extienden sus raíces hacia el Gran Árbol de la Paz. Sin embargo, muy pocos conocen la verdadera historia y el contenido de la filosofía y la religión de los americanos nativos, y lo poco que se conoce probablemente es impreciso. Ellos se abren para ayudarnos a contemplar el reflejo de nuestro propio espíritu y de nuestra propia raza, al descubrir enseñanzas esenciales para todos.

A mitad del siglo XIX, los pueblos nativos norteamericanos vivieron lo que ellos llaman el Sendero de Lágrimas; desplazamientos masivos de sus asentamientos a los que se han visto obligados y el espantoso genocidio de Nativos en Centroamérica. Hasta 1978 tuvieron prohibida la práctica de las religiones tradicionales en EE.UU. Cuando ahora describen la forma en que fueron arrasados, son capaces de hacerlo sin amargura, lo describen como un tiempo de oscuridad que había sobrevenido en las mentes de todos los seres humanos, sin lanzar la culpa al hombre blanco.

La transmisión de estas enseñanzas es también su manera de hacernos ver que estos ejemplos de crueldad pueden repetirse en cualquier lugar del mundo si permitimos que nuestros corazones se endurezcan ante el sufrimiento de cualquiera de nuestros semejantes.

Examinar nuestras pautas de pensamiento y nuestras acciones y desarrollar un sentimiento de consciencia y generosidad como legado para las generaciones futuras…
Nacer a la compasión de nuestro corazón y considerar a todos los seres humanos como nuestros allegados en este sueño de la vida.
Ellos nos recuerdan que la oportunidad de vivir es preciosa y pasa con gran rapidez, su legado es hacer de nuestra vida un Sendero de la Belleza.

Los Cheroquis se han referido a sí mismos como Pueblo Principal, asentados en la zona de Tennessee y las Carolinas, en sus historias acerca de la creación y su filosofía les es encargado el sagrado deber de propagar la luz, de manifestar el bien en beneficio de todos los seres.

Sus orígenes se remontan a las Pléyades, las Siete Danzarinas, como ellos las llaman. Son los encargados de mantener vivo el fuego de la luz sagrada que debe reavivar la esencia de la mente clara y de las relaciones armoniosas en esta época de continuo cambio.

Tsalagi y Hopis: ambos son pueblos guardianes del fuego sagrado en este hemisferio. Este fuego es la manifestación del Misterio, (representa el fuego de la sabiduría traído desde las Pléyades) el estímulo que convierte el pensamiento en acción. Este fuego de la mente pura se encuentra en el interior de cada uno de nosotros y nuestro deber en esta época es eliminar cualquier obstáculo que oscurezca su luz para que todos podamos recordar y encontrar de nuevo el camino que conduce a los orígenes de nuestro ser, igual que el salmón ha llegar al mar y volver de regreso al origen para que la vida pueda continuar.

10.000 años de enseñanza. Acabamos de entrar en el sexto mundo, el tiempo de reintegración de los hombres con la tierra. Estamos en el umbral de un nuevo mundo.

Su ciencia y su cultura creó el calendario más preciso del mundo y la farmacopea más beneficiosa y descubrió hace más de 7.000 años el concepto del cero. Sabiduría pisoteada en el exterior que sobrevivió en los fuegos del hogar esperando el momento en que los hombres compartieran un solo corazón y pudieran trasportar ese fuego de la luz sagrada a todo el mundo. En nuestra época, la ilusión de dominar el mundo natural y el haber sustituido la ética por el materialismo nos han ahogado del alma.

Conocedores profundo sobre la tierra, la sabiduría de los cristales. El cristal amplifica la voz de la creación. En nuestro mundo de inventos, los cristales se sintonizan en aparatos de radio… diciendo: “compra esto…” En realidad el cristal nos dice: “Sembremos al semilla de la paz, desechemos la idea de la desunión. Esta sutil vibración ha avivado en los corazones de los hombres la resolución de alcanzar la paz. Los cristales enterrados en las profundidades de la Tierra entonan un canto de armonía planetaria. En la luz del cristal existen dos flujos, padre y madre.


Sin una base espiritual no puede existir sociedad alguna, afirman. Sin una práctica espiritual reina el desorden. Los mayores nos recuerdan la importancia de invocar la voz y actuar en dicha y armonía, de dejar que la belleza fluya en nuestros corazones y dicen: “Recemos unidos, hagamos las cosas unidos”. Las voces unidas despliegan una gran fuerza. Cuando unimos nuestros corazones en la oración, en el canto, en la danza sagrada, en la siembra, estamos devolviendo a la Tierra una parte de lo que tomamos de ella, estamos sembrando las semillas de una buena causa.

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